viernes, 28 de agosto de 2009




Es una tortura psicológica lo que me estoy haciendo, me consumen, me sobrepasan, van mas allá del auto razonamiento y me causan un suicidio temporal, no físico... sino suicidio mental. Sí, siempre es el mismo cuento y al final uno se sale acostumbrando... que casi no se nota, no molesta pero si fastidia, tal vez en algún momento la paciencia se acabara.
Estoy más sola que la soledad y aburrida. Esto me incomoda un poco porque no tengo nada que hacer más que pensar y ahí es cuando me pongo a ver que onda pasa en mi vida o a recordar y me doy cuenta que me siento sola, que comer y sentarme al escritorio es solo uno de los efectos secundarios de vivir. Pero igual mejor que vaya acostumbrándome, siempre me he sentido sola y no me importa seguir estándolo. Igual cuesta convencerse de eso pero es la realidad nomás. Me duele tanto no ser mas fuerte cuando todo sale mal.
Esta enfermedad me la digo yo misma, yo curare mis heridas, hay mil maneras de hacerlo realidad.

Me descompongo... Creo que calladita un rato va a dejar de dolerme tanto la vida.

¿Te acuerdas cuando nos mentíamos cosas lindas?
¿Te acuerdas cuando caminábamos de la mano por la calle?


Y casi me creo todo el cuento. Casi. Ahora me da pena ver a gente de la mano porque es como si me recordaran que mis manos ya no tienen las tuyas. Porque ahora no llevo las manos ocupadas, llevo manos solas y desocupadas, olvidadas. Es como si todo hubiera ocurrido hace años, se ve tan lejano todo se ve tan ajeno, tan irreparable es como si nunca hubiera ocurrido...

Olvídame si? que sino se me olvida decírtelo y yo siempre me acuerdo de recuerdos pero nunca me acuerdo que te tengo que olvidar y vuelvo a recordar pero mas suelo olvidar.


No quiero los sueños que me trataste de señalar.
No quiero las mentiras que suenan tan real.
No encuentro sonrisas.
No encuentro penas.
No encuentro nada más que un maldito vacío que sigue gritándolo, no gritándolo directamente pero cada vez se hace mas claro.


viernes, 21 de agosto de 2009


Hoy es de las noches que mueren calladas donde el silencio apesta donde hablar no cambia las cosas ni resuelve nada.

Hoy comprendí cuánto y por que me piensan, por que hay a mi alrededor tanta falta de franqueza y fue el que no estuvieras lo que hizo que me dolieralo que trajo estúpidos pensamientos a mi cabeza.


Hoy sentirme culpable no resuelve nada y culparlo a él no tiene sentido, tampoco tienen sentido sus palabras y mi corazón sabe que ya no valen la pena.

Hoy le digo a todo el que no sepa: piensen lo que quieran. No daré explicaciones, no habrá palabras de mi parte porque no merecen tenerlas.

Hoy es de esas noches que son sólo noches donde el refugio que queda es el amor pero a veces el amor me desprecia... y el irme no cuesta nada.