martes, 21 de agosto de 2012

Por poco se me olvidaba la culera realidad y por un momento pensé que si te importaba yo un poquito como persona.

martes, 14 de agosto de 2012

Madurar es saber que a pesar de todos esos besos, nunca seremos algo más.

The Man In The Moon

Verano de 1957. Danielle tiene 14 años y viven en una granja con sus padres y hermanas en un pueblecito de Louisiana. Su única preocupación es disfrutar del verano escuchando sus discos de Elvis Presley. Corriendo de un lado a otro y aprovechando para bañarse furtivamente en la poza de los vecinos para así poder soportar mejor el caluroso verano de Louisiana. Es allí precisamente donde conoce a Court, un nuevo vecino de 17 años, y lo que en un primer momento es un encuentro hostil por ambas partes pasa pronto a ser una buena amistad, y el primer amor de Danielle. El problema es que Court la encuentra demasiado pequeña para él y, en el momento en que conoce a su hermana Maureen (que tiene su misma edad) comienza una relación con ella, provocando el enfrentamiento entre ambas hermanas, para Danielle será el descubrimiento de sus primeros sentimientos y para su hermana el encuentro con el amor de su vida. Con el amor llegara el dolor, y las hermanas pronto aprenderán una dura lección cuando la tragedia sacuda su mundo y la fortaleza de su relación será lo único que evite que se les destroce el corazón.

Danielle: Maureen, ¿seguirá doliendo siempre tanto?
Maureen: Mamá dice que no.
Danielle: Espero que tenga razón.
Maureen: Yo también.
Danielle: ¿Sabes? A veces creo que nada volverá a tener sentido de nuevo.
Maureen: Quizás la vida no tiene que tener sentido.
Danielle: ¿Y eso no te asusta?
Maureen: Si, me asusta.
Danielle: Ojala pusiese hablar aún con el Hombre de la Luna, ¿no te gustaría a ti?
Maureen: Estaría bien.
Danielle: Maureen...
Maureen: ¿Qué?
Danielle: ¿Seguiremos hablando la una con la otra siempre?
Maureen: Siempre


lunes, 13 de agosto de 2012


Créeme que los angelitos existen y están más cerca de lo que tú crees. Yo encontré uno que es como un príncipe tricolor, el que me regala flores de fantasía y el que me ha prometido diez mil amaneceres e inconscientemente me da un pasaje a algún lugar de la galaxia solo con su voz.

lunes, 6 de agosto de 2012


Yo no he hecho más que esperar y tejer una esperanza que cada vez se aleja más, pero aún vive el constante deseo de vivir sin dolores, morirse de vieja y no de pena ni de sapa.